miércoles, 2 de enero de 2013

Mel Turpin: El '5' de las hamburguesas se suicidó en el 2010


Machacando el aro del Joventut (Foto: Basket 16)
Es triste la historia de Mel Turpin. En el 2010 fue encontrado muerto de un disparo en su casa en lo que las autoridades no dudaron en considerar un suicidio. Lástima. Los testimonios recogidos posteriormente no recogían que estuviese deprimido. Tenía 49 años y en la última década había estado trabajando como guardia de seguridad, lejos de la gloria que atisbó en los 80, cuando fue sexto en el considerado el mejor draft de la historia, el del 84. Zaragoza, en la temporada 88-89, fue un escalón más en su vertiginosa caída.

Guardia de seguridad, meses antes de morir.
"Turpin" y "gordo". Dos palabras irremediablemente unidas durante su carrera. El sobrepeso le acompañó irremediablemente, no dejándole sacar de forma continuada todo lo que tenía dentro. Sí se atisbó en él una tremenda calidad durante unos años universitarios en Kentucky y momentos concretos en la NBA con Cleveland y Utah. Pero era la pesadilla de los endocrinos, con esa pasión convulsa por comer hamburguesas que redondeaba el tópico. En una entrevista, el expívot del Pamesa Valencia Miguel Ángel Pou contaba esto: "En la prensa se aireó que su afición a la comida y su exceso de peso había forzado su salida de la NBA. A mí me pareció un argumento absurdo y pensé que la prensa exageraba como en otros ocasiones. El día del partido Pamesa-CAI yo estaba sólo en la puerta de mi vestuario, oí unos pasos y vi pasar por delante de mi un supergordo de 2,10 y 135 kilos con una bolsa de deporte que ponía CAI y una hamburguesa en cada mano. El individuo las iba devorando a grandes bocados. Luego en el partido le vi calentado en el otro lado del campo, era Mel Turpin".

En la NBA, con Utah Jazz.
Fue en el controvertido añito maño de Turpin. Llegó al CAI como millonaria apuesta de José Luis Rubio, que soñaba con un equipo campeón. Nacionales buenos sobraban (los Arcega, Zapata, Indio Díaz) y había que afinar con la pareja de extranjeros. El exterior fue Leon Wood, el interior un Turpin que llevaba cinco años en la NBA aportando cada vez menos. En la 85-86 llegó a hacer 13,7 puntos y 7 rebotes con Cleveland. En Utah estaban hartos de él y en una operación extraña para la época (y también lo sería ahora), se llegó a un acuerdo para intercambiar sus derechos por los de 'Piculín' Ortiz, que tenía contrato con el CAI.

Aunque con el eterno debate sobre su tonelaje sobre el tapete, sus inicios a orillas del Ebro fueron francamente esperanzadores. 31 puntos y 10 rebotes al Granada. Con esa calidad (porque el tipo tenía muy buena mano) y modelando un poco ese cuerpo (2,11, no lo olvidemos), la posibilidad de hacer de él un jugador dominante en la ACB era evidente.

El hijo, Kiel.
Sin embargo, fue descarrilando a medida que avanzaba la temporada, aportando cada vez menos. Empezó a hablarse demasiado de los, ejem, excesos de su vida nocturna, de su nula predisposición al trabajo. La culminación llegó en las semifinales por el título, en la que fue sancionado por su club a no jugar el tercer encuentro ante el Barcelona. Su relación con Rubio ya era por entonces desastrosa. 14,5 puntos y 6,8 rebotes fue su balance, diría que muy escaso para lo que se le pedía a un americano por aquella época.

Regresó a la NBA con poco éxito en la 89-90 con Washington e invita a pensar en sus problemas el hecho de que, con 30 años, ya no volviese a jugar más. 

Descanse en paz. Habrá que seguir a su hijo, Kiel Turpin, nacido precisamente en 1989. Mide más que su padre (2,13) y juega en Florida State.

1 comentario:

  1. Muy bueno. Yo lo vi jugar varias veces aquí en Zaragoza, pero recuerdo en un Cai-Unicaja (creo) que tuvo un pique importante, casi llegan a las manos, con aquel pivot americano que luego jugó en el Real Madrid, creo que se llamaba Ricky Brown, ver salir en estampida a todo el banquillo del Cai, incluido el entrenador, que no recuerdom si era Comas o Zeravica, para detener a a quella mole fue algo que me impresionó . . ..

    ResponderEliminar