viernes, 21 de diciembre de 2012

Darrell Lockhart: El profesional que se enamoró de Bilbao y Sevilla

Caja Bilbao, temporada 87-88 (Foto: Gigantes del Basket)
Darrell Lockhart. Muy difícil o imposible encontrar alguien que suelte media palabra negativa sobre él, uno de los americanos más rentables y profesionales de los llegados a España de siempre. Tardó mucho en empezar a triunfar de verdad en el baloncesto, pero cuando lo hizo formó una excepcional pareja interior con Joe Kopicki en el Caja Bilbao y posteriormente también fue clave en el asentamiento del basket de élite en Sevilla con el Caja San Fernando. En los dos sitios fue muy querido. Y él devolvió ese cariño más allá de la cancha. Su mujer, con la que tiene dos hijos, es española. Ahora vive en su localidad natal, Thomaston (Georgia), y hay una frase suya que lo expresa bien todo: "Siempre hay una parte de España cerca de mí".

En Thomanson es profesor en el 'high school' local, donde entrena al equipo de baloncesto. Se ve que es un hombre constante: no había terminado la carrera cuando vino a Europa y consiguió hacerlo tras completar su carrera profesional. Se licenció en Educación Física. "Realmente disfruto enseñando y trabajando con los niños", asegura, aunque al tiempo reconozca que echa de menos "jugar al baloncesto y vivir en España. Solo tengo buenos recuerdos de todas mis experiencias allí".

El sueño de la NBA le pasó cerca a Lockhart, un tipo grandón (2,07) y duro como una jodida roca que además tenía buena mano desde 4-5 metros. Parecía lento, pero eso lo compensaba con otras virtudes. Tras jugar dos partidos con San Antonio Spurs en 1983, desembarcó en Roma, donde no parece que cuajase por que su siguiente destino fue la floja liga belga. Había probado sin éxito en el Estudiantes.

Cinco temporadas con el CSF.
El momento que lo cambió todo fue fichar por el Caja Bilbao en 1986. Fueron dos años absolutamente gloriosos: 23,5 puntos el primero y 8,8 rebotes el primero y 20,5 y 8,0 el segundo, convertido automáticamente en ídolo del mítico pabellón de La Casilla. A ver cómo lo recuerda él:

"Bilbao fue duro porque no sabía lo que podía esperar. Antes de ir allí, hubo gente que me dijo que era un sitio raro para vivir, que la gente sale tarde, come tarde y se levanta tarde. Una vez que estuve allí descubrí que eso no era la verdad. Estaba un poco nervioso, pero cuando conocí la ciudad e hice amigos sentí como que pertenecía allí. Era, e imagino que sigue siendo, el sitio perfecto para un jugador al que le guste trabajar duro. Recuerdo haber fallado un tiro fácil en un partido y los fans, en lugar de abuchearme, me animaron. Eso es lo que tienen que hacer para que el jugador se sienta a gusto. No podía imaginar un apoyo como ese. Echo de menos la cercanía de su gente y la comida. No soy muy buen comedor de pescado, pero me encanta la carne. ¡Y la de allí es fascinante!".

Tras un añito en Arese (Italia), la ACB le rescató. José Alberto Pesquera sabía que iba a lo seguro en 1989 cuando lo incorporó al Caja San Fernando para sustituir a Pat Durhan. Luego se entendería perfectamente con Brian Jackson. Nada menos que cinco temporadas estuvo Darrell en San Pablo, cada vez con números más bajos (ya estaba en la treintena), pero cada vez más sabio. Escuchémosle:

Dando instrucciones a sus chicos del high school de Thomaston  (Foto: Thomaston Times).
"En Sevilla ya conocía a algunos jugadores porque habían estado conmigo en Bilbao, como Chus Llano y Chinche Lafuente. Los entrenadores y mis compañeros hicieron que me adaptase fácilmente y ellos dos en concreto me hicieron saber que estaba en el sitio adecuado. Sevilla me recuerda un poco a las ciudades del sur en mi país. El tiempo era siempre bueno y todo el mundo te hablaba por la calle. No puedo agradecer lo suficiente a la ciudad el hecho de hacerme partícipe de su modo de vida. Recuerdos especiales. Me sentí como si tuviese un ejército detrás mío cada vez que jugué allí. Me costó un poco adaptarme porque todo el mundo era muy cariñoso con el equipo, pero el equipo no jugaba bien. Entendí que había un poco de nerviosismo alrededor en aquellos días. Pero el club no me presionó, pude relajarme y así acabé jugando mi mejor baloncesto. Conocí más amigos y me casé con una chica de Triana".

Con 36 años, a Lockhart le quedaron cuatro cartuchos más de baloncesto digno en cuanto a números (13 puntos y 7 rebotes, aproximadamente): dos en ACB --Girona (94-95) y Ourense (95-96)-- y otros dos en LEB (Andorra y Los Barrios), donde también dejó su impronta de seriedad y compromiso. Especial es su historia en Ourense, donde clavó un triple en el último segundo del 4º partido de playoff en Gijón que provocó el descenso de los asturianos y la salvación de su equipo. En total, 291 partidos ACB con 17,8 puntos y 7,8 rebotes. Casi nada.

2 comentarios:

  1. ¡¡Grande, Darrell!! En bilbao dejó un recuerdo fantástico, un tipo trabajador y honrado, y para nada exento de calidad. Su etapa con Kopicki fue de lo mejorcito que hemos visto por estos lares.

    Gracias por el artículo, me ha encantado.

    Un cordial saludo desde Bilbao.

    R.

    ResponderEliminar
  2. En Orense se le recuerda, además de por ser unamuy buena persona, por una canasta triple sobre la bocina en Gijón que selló la permnencia del conjunto ourensano en la ACB. "Necesitaba irme de vacaciones" fue su explicación pos partido.

    ResponderEliminar