sábado, 17 de noviembre de 2012

Xavi Crespo: La rodilla le ganó a la muñeca


Con el Barça, 89-90 (Gigantes)
Xavi Crespo protagonizó una trayectoria, digamos, incompleta, de dientes de sierra, atormentada por las lesiones, pero también de destellos de enorme clase. Producto de la cantera del Barcelona, salió y entró varias veces del conjunto azulgrana, así como del Joventut. Ofreció también buenos réditos en León y Valencia. Más en el Elosúa, haciendo letal pareja con Xavi Fernández.

Era un '3' moderno, que podía adaptarse a jugar al poste y que con el tiempo fue desarrollando un tiro de tres puntos realmente temible. Pero también tenía problemas de lesiones que no dejaron que su progresión culminase.

Tras salir de la cantera del Barça, con el que llegó a debutar muy crío en la 84-85, su salto a la fama se produce en un fructífero bienio en el Joventut (86-87 y 87-88). Lo hizo tan bien como verdinegro que se curró el regreso a un Barcelona que lo ganó todo por aquella época (menos la Copa de Europa, claro). No llegó a desbancar a los aleros titulares, Epi y Andrés Jiménez, pero sí fue muy importante saliendo del banquillo y cubriendo el hueco dejado por Chicho Sibilio.

Llegó a la selección, cuya camiseta vestiría 19 veces. Sin embargo, en la 90-91 apenas pisó la pista por la primera de sus graves lesiones y se vio obligado a marcharse en la siguiente al León, donde recuperó un buen tono, con los mejores números de su carrera (entre 11 y 12 puntos por partido), aunque dio muestras fuera de la pista del fuerte carácter que también le caracterizaba dentro de ella. Tristemente famosa fue su agresión a un periodista que no debía caerle bien.

En León tampoco tuvo suerte en otro aspecto: el club sufrió una repentina crisis económica y se vio afectado por un ERE, una práctica novedosa en los clubs de basket. El Barça le guardó un hueco en la 93-94, pero no cuadró también y fue fichado en la siguiente por el Pamesa Valencia, donde tampoco duró más de un año. Regreso a Badalona, ese refugio donde esperaba relanzar su carrera, pero sus tremendos dolores de rodilla tampoco le permitieron rendir en las dos últimas campañas como profesional (95-96 y 96-97, apenas 2 puntos de promedio).

Se retiró prontísimo, con 31 años, pero dejó un último servicio al Joventut que, la verdad, en Cáceres nos cuesta olvidar. En la final de Copa del Rey del 97 su equipo iba 17 puntos abajo en la segunda parte. Alfred Julbe, entonces técnico de los catalanes, miró al banquillo desesperado y sacó a Crespo, que apenas jugaba ya. Lo que hizo en los escasos minutos siguientes, tres triples consecutivos, fue el inicio de la remontada que supondría el título verdinegro.

En la final de Copa-97 (Ache)
Según cuenta, tuvo un difícil adaptación tras retirarse del basket. Ahora trabaja para la Fundación Johan Cruyff. Como me ocurrió con Carles Ruf, he encontrado en Encestando.es una estupenda entrevista con Crespo. Aquí la podéis leer completa. Gran trabajo de Mariano Galindo. Yo sólo os extraigo algunas frases.

"Me dolió muchísimo tomar esa decisión (retirarme), porque desde los 16 años me había movido en dinámicas de primeros equipos. La retirada es un proceso curioso. Los primeros días, cuando el resto vuelve a la práctica y se ha acabado el verano, que ha sido fantástico, alargas las vacaciones, disfrutas. Pero la pregunta, pasados los meses termina llegando: ‘¿Ahora qué se hace?’ Es una situación complicada y a mí me faltaban los mimbres para gestionarla. Debería haber estado preparado mejor de lo que lo estuve".

Imagen actual, en una campaña en favor de las personas con discapacidad.
"Me pasé ocho meses buscando trabajo como un loco sin resultado. Encontré en una ONG algo totalmente altruista pero que me hizo tener una rutina. Tras otros ocho meses, empecé de representante de moda. Eso me puso definitivamente los pies en el suelo. Tuve éxito en el pasado, pero eso se había acabado y había que empezar por abajo. Tras ello, llegaron diversos trabajos, algunos de comunicación, pero faltaba algo. A los 39 años fui consciente de que a pesar de todo, de que había cogido experiencia, carecía de herramientas para ser mejor".

"He pasado por todos los estados. Del éxito a sufrirlas y vérmelas fatal económicamente. Yo, que gané más dinero que el que la mayoría de la gente ganará en su vida… Cuando tienes mucho, gastas mucho. Por eso yo ahora intento ayudar a que otros no cometan esos fallos".

"Soy feliz, hice cambios en mi vida, analicé, me divorcié. Soy mucho mejor ahora que cuando jugaba. Me siento un privilegiado porque viví 16 años de lo que más me gustaba, el baloncesto. Hacía lo que yo quería. Soy consciente de que como jugador experimenté cosas y sensaciones que jamás volverán".

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