viernes, 30 de noviembre de 2012

Pedro Solana: Loco por el basket (y el boxeo)

Lanzando ante el Barça (88-89).

A veces me encuentro con exjugadores que son casi más 'frikis' de la canasta que yo, con los que conecto inmediatamente hablando de basket y del pasado. Muchos tipos que han jugado a nivel profesional tienen una visión desapasionada de ello. O simplemente pasan página de esa etapa de sus vidas. No es el caso, desde luego, de Pedro Solana, que solamente disputó ocho partidos en la ACB con el Caja Canarias en la 88-89 --bastantes más en Primera B--, pero que recuerda con enorme intensidad y sentimiento el tiempo en el que defendía una camiseta delante de una hinchada.

Pedro es de Cuenca, aunque ha vivido la mayor parte de su vida en La Laguna. Era, como él dice, un 'falso 2', "un escolta altito (1,94)-alero pequeño que iba al rebote de ataque siempre y cogía muchos (como decía un entrenador mío el rebote no es para el más alto, sino para el que lo quiere…), tirador de 3, corredor de contraataques y defensor. A esto tuve que adaptarme en Huelva con Martín Benito, porque yo siempre había sido anotador".

Como todos, tuvo su momento de gloria. En uno de sus ocho partidos ACB, anotó 15 puntos en la cancha del Joventut de Villacampa, Jofresa. Era junior y el entrenador, Hernández Rizo, le había sacado de titular por la lesión del escolta Germán González, sobre el que por cierto ya tengo escrita una entrada que saldrá en breve. "La idea era que jugara diez minutillos y luego sacar los restantes 30 al segundo base, José Carlos Cabrera, pero no debí hacerlo mal cuando me mantuvo en pista mucho más de lo inicialmente previsto", cuenta Solana. La ficha de aquel partido no puede verse en ACB.com (no aparecen hasta 1990), pero aquí está vía Gigantes del Basket, que no se diga:


91-92.
De los 39 puntos que anotó en total en ACB (con una media de 17 minutos, eh), 15 fueron en este encuentro. Jugó en dos etapas como amarillo: esta de junior y una posterior de tres años, tras pasar una temporada en Huelva y otra en el Tenerife. Se retiró profesionalmente muy pronto, con 24 años, "lo que me permitió terminar la carrera de Derecho", pero nunca se desvinculó del basket y hasta ahora ha jugado en casi todas las categorías. "He sido con treintaytantos máximo anotador de la Primera Nacional de Castilla-La Mancha con el CB Horche (24 puntos de media) y en la liga provincial de Guadalajara también lo fui, anotando 55, 51 y 46 puntos en tres de sus partidos con el Guadabasket, muchos de ellos desde la línea de 3".

Ah, no lo había dicho. Regresó desde Canarias a Castilla-La Mancha, donde pertenece al cuerpo jurídico de la Junta. Vive en Toledo. El basket, con 43 años, lo mantiene muy presente. "Actualmente me mantengo en forma entrenando con equipos de Primera Nacional y jugando pachangas 5x5 a tope en Toledo. El año pasado gané el torneo 1x1 Red Bull King of the Rock en Madrid, pero no pude ir a la final porque me coincidió con un viaje a Praga, lo cual me dio mucha rabia. Me hubiera encantado retar al campeón. También asisto al gran torneo anual “Memorial Juan de la Torre” en Valdepeñas, donde llevo ya dos años jugando en el equipo junto con Javi Vega, el jugador del Fuenlabrada, un crack y un chaval excelente", añade.
Con el Trofeo 1x1 Red Bull King of the Rock.

Ahí le tenéis, exhibiendo el cinturón de 'Maravilla' Martínez.
Hay un segundo deporte en su vida: el boxeo. Es amigo del campeón del mundo argentino Sergio 'Maravilla' Martínez, La historia no tiene desperdicio. "Lo conocí cuando no era una estrella y se ganaba la vida trabajando en la seguridad de diversos locales de marcha en Guadalajara (ciudad en la que estuve destinado 5 años). Nos pasábamos horas y horas hablando de boxeo y de combates recientes e históricos, hasta el punto que la gente creía que el de seguridad era yo. Forjamos una pequeña amistad y cariño mutuo que se consolidó años después cuando cumplí el sueño de irle a ver uno de sus grandes combates, contra Paul “The punisher” Williams en Atlantic City (noviembre de 2010) que desembocó en KO del año de 'Maravilla'. Tuve el inmenso honor de acompañarle hasta el ring y subir con uno de sus cinturones en alto en lo que probablemente haya sido una de las experiencias más espectaculares que haya vivido. Escuchar el “Let´s get ready to rumble” de Michael Buffer a un metro de él no tiene precio para cualquier buen aficionado al boxeo. En su último gran combate, septiembre de 2012, en Las Vegas le estuve animando en silla de ring y le vi recuperar el cinturón de campeón del mundo del peso medio contra el hijo de la leyenda Julio César Chávez, esta vez por amplia decisión unánime".

En fin. Otra historia maravillosa.

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