viernes, 19 de octubre de 2012

Goran Grbovic: Cara y cruz de un 'killer' en Granada

Goran Grbovic vivió en muy pocos meses la gloria y el fracaso en España. Es un caso realmente extraño: en su primera temporada, la 88-89, se convirtió en el segundo máximo anotador de la liga, un auténtico ídolo en el pabellón del Albolote: en la siguiente, fue cortado después de solamente cuatro partidos.
Defendido por Ricky Winslow (Gigantes).

Como ya hemos comentado algunas veces, en aquella época tenías que ser realmente bueno si, siendo extranjero, querías jugar en España. Grbovic está en el selecto grupo de balcánicos que estuvieron por aquí (Delipagic, Delibasic, Petrovic, Knego y poco más) antes de que se abriesen las fronteras. Creo que pocos jugadores ejemplifican mejor el carácter de aquellas tierras tan baloncestísticas: era un grandísimo jugador ofensivo, sobre todo en el tiro lejano, y tenía una personalidad fuerte, origen de algunos conflictos.

Con 28 años, ya vino aquí veterano, como, con la única excepción de Petrovic, era la única manera de hacerlo por entonces. Su bagaje como uno de los emblemas del Partizan en la década de los 80 era grande: varias veces máximo anotador de la liga yugoslava, ganándola en dos ocasiones, y componente esporádico de la selección, con la que se llevó el bronce en el Eurobasket de Grecia-87. También jugó la primera Final Four que se disputó, en la que fue tercero en un equipo con gente como Sasha Djordjevic o Vlado Divac.

Su primera campaña en Granada fue sensacional: meter, meter y meter en un equipo que jugaba para él, con Dan Hartshorne como puntal bajo tableros. Nuestro hombre sacaba mucho partido de su mezcla de muñeca y envergadura (era un alero de 2,02) para machacar a las defensas rivales. Sin embargo, no fue un buen año para un equipo que entonces se denominaba Puleva Granada y acabó bajando a la A-2, que era una especie de subnivel dentro de la competición. A Grbovic se le escapó el título de máximo anotador por unas décimas: promedió 27,3 por 28,0 de Petrovic. Sí fue el mejor en número de triples por encuentro (2,7; Drazen fue tercero con 2,4).

Entusiasmaba tanto que José Antonio Murado, el peculiar presidente del club granadino, llegó a iniciar los trámites para nacionalizarle. Pero todo se paró a la cuarta jornada de la temporada 89-90. El Puleva acumuló varias derrotas y los números de Grbovic bajaron. Se decidió que el equipo necesitaba un pívot extranjero. Veamos lo que publicaba Gigantes sobre el tema. No tiene desperdicio:



Lo curioso es que Goran no volvió a jugar profesionalmente, y eso que estaba en los 30 años. Desconozco qué ocurrió exactamente para que así fuese.

Ahora vive en Belgrado, donde, entre otras labores, ejerce de analista baloncestístico para varios medios. Y, como nos ha pasado a tantos, la alopecia tampoco le ha respetado:

Viendo un encuentro del Partizán la pasada temporada desde la primera fila.
Os dejo con un reportajillo de la televisión serbia sobre su trayectoria. Realmente no entiendo nada, pero se ven muchas jugadas suyas y os podéis hacer una idea de su estilo si no le visteis.


Actualización: Uno de nuestros más fieles lectores, Higinio Pulido, me apunta un episodio importante en la vida de Grbovic en el que yo no había caído: fue protagonista principal de una impresionante gresca en el Eurobasket del 83, llegando a amenazar al gran Dino Meneghin con unas tijeras. Iturriaga lo cuenta aquí con bastante gracia.  Y, claro, Youtube sigue siendo un pozo sin fondo. Tremendas imágenes:








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