domingo, 23 de septiembre de 2012

John Morton: Cañonero del Bronx

Pidiendo el cambio en su época dorada en el Gran Canaria.
John Morton jugó siete temporadas en ACB en cuatro equipos distintos, un total de 174 puntos, y superó, por aunque por poco, los 20 puntos de promedio (20,7). Lo hizo además en una época, ya entrados los 90, en la que los norteamericanos ya no absorbían tanto juego como antes. Había que meter y meter mucho para, como Morton, acabar dos veces consecutivas máximo anotador de la competición. Su cénit lo alcanzó en el Gran Canaria, donde es recordado muy gratamente.

Pocos minutos en los Cavaliers.
Nacido en el Bronx neoyorquino --con lo que eso curte-- se trataba de uno de esos jugadores con cuerpo de base y mentalidad de escolta, que igual amenazaba con un tiro que con una penetración. De hecho, en la NBA estuvo tres años --tres ser elegido el 25 del draft del 89 por Cleveland-- como director de juego, aunque dispuso de pocos minutos por detrás de gente como Mark Price y Steve Kerr. En total, 128 partidos y 4,8 puntos. Su sitio estaba en Europa.

Su primera experiencia por aquí no fue excesivamente llamativa. Un contrato de un par de meses en Badalona en la 93-94 no le permitió alcanzar ni los diez puntos de promedio (8,7). Ya como '2' --en el Joventut más bien fue base--, el año siguiente fue otra cosa: tuvo protagonismo creciente en Huesca, siendo clave para la salvación con 19 por partido.

Pero su obra cumbre la firmaría en Las Palmas. 26,3, 23,6 y 19,5 en tres temporadas consecutivas, las dos primeras como 'capo cannonieri' de la ACB. Era aquel un equipo muy equilibrado: gente como Berni Hernández o Albert Burditt ponían la fuerza y Morton y Shaun Vandiver, el talento.

Ahora.
Morton mantuvo el tipo en la 98-99 en Granada (18,5), pero solamente a nivel individual, porque el equipo bajó. Ese momento marca su decadencia: se fue a jugar a Filipinas, donde alcanzó los 50 puntos en su debut: tuvo una segunda etapa en Canarias como temporero en el 2002 y tampoco lució excesivamente en el Ragusa italiano poco después. Era momento de retirarse.

Ahora vive en East Windsor (New Jersey) con su esposa, Giovanni, y sus tres hijos, Schyler y los gemelos Jayden y Jordan. No se ha desvinculado desde luego del basket: es entrenador asistente en la modesta universidad de Fordham. Ocupa ese puesto desde hace tres años.

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