miércoles, 1 de agosto de 2012

Jordi Grau: El motero oculto


Ya sin cortarse...

De todos es sabido que en los contratos de los jugadores profesionales hay una cláusula que les impide realizar actividades peligrosas, tipo esquiar o montar en moto, para preservarles de una posible lesión. Pero ya se sabe que hace unos años Radmanovic, el de la NBA, se saltó lo de la nieve y los Lakers le trincaron, por ejemplo. El hombre que hoy os traigo tuvo más suerte.

Cromo en 'Baloncesto 89'
Se llama Jordi Grau. Era un buen jugador ofensivo, con una muñeca afinada. Un tipo de complemento, que pasó con notable por un buen número de equipos y categorías, desde la ACB (Caja de Ronda, Caja San Fernando, Murcia, Huesca y Tau) a la EBA (zona de Almería). Hasta estuvo un año en Alemania como comunitario. Una curiosidad porque en su momento criticó públicamente que a España viniesen jugadores como Stefano Vidili, un italiano que tuvo el Cáceres, porque "no aportaban nada".


Se retiró en el año 2000 y desde entonces reside en Barcelona, dedicado al sector inmobliario, "desconectado del todo del mundo nuestro, aunque sigo yendo a ver algún partido cuando viene algún amigo , ya sea entrenador, jugador... Tengo mucha amistad con Curro Segura, por ejmplo, sigo teniendo grandes amigos en unicaja... pero por lo demás bastante desligado del mundillo". Según cuenta, "jugadores se ponen en mis manos para hacer buenas inversiones inmobiliarias y así tener algo en un futuro. Ese perfil de jugador que sabe que no se va a forrar y necesita asesoramiento de cara al futuro".

Lo bueno viene ahora. Se confiesa como "un motero empedernido". También cuando era profesional del baloncesto. "Esto sólo lo saben los que me conocieron más. Como teníamos prohibido montar en moto, yo me escapaba. Tenía una moto guardada en el garaje de algún amigo y, al salir de ruta, con el casco y el traje no me reconocía nadie".

Buena travesura, ¿no? Menos mal que lo de aplicar el régimen interno no es algo retroactivo, que si no...

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