jueves, 19 de julio de 2012

Ricardo Guillén: Mejor mandando en la LEB

Hablando con un árbitro la pasada campaña (Lourdes Getino / Solobasket).
Es difícil saber qué pasa por la cabeza de un jugador libre cuando cada verano tiene que elegir equipo entre las ofertas que tiene para la siguiente temporada. ¿Dónde voy? ¿Dónde más cobre? ¿A la categoría superior? ¿Dónde más juegue? Ricardo Guillén me parece un buen ejemplo de que, para muchos, lo más importante es ser feliz sobre una pista, sea en la competición que sea.

Guillén, ya lo sabéis, ha sido el jugador nacional más importante de los últimos años en la LEB Oro. Tiene unas cualidades perfectas a nivel ofensivo para esta liga: tira de fuera, juega al poste, brazos largos... No es extraño que se le haya visto disfrutando del baloncesto allá donde ha estado, un poco con ese aire desenfadado de los canarios, siempre con una filosofía vital muy optimista.

¿Cómo un jugador que ronda los 20 puntos y 10 rebotes a menudo en la segunda categoría lleva casi 8 años sin asomarse a la primera? ¿A nadie se le ha ocurrido ficharle? Seguro que sí. Pero seguro que él no ha querido moverse, conociendo bien el paño de una ACB en la que también pasó mucho tiempo, al inicio de su carrera.

Jovencito.
Richi, sí, es canario, pero muy joven fue captado por el Maristas-Unicaja, que le tuvo durante varios años como un proyecto preferente. Parecía entonces que estaba encaminado a ser un '3', en vez del '4' inamovible que es ahora. En Málaga tuvo cuatro temporadas completas (de la 95-96 a la 98-99), pero su progresión no fue la esperada. Era un 'first class' entre los de su generación (bronce en el Mundial junior de Atenas-95, plata en el Europeo sub-22 de Estambul-96), pero no le dio para más.

Empezó entonces un camino con más minutos, pero que no pareció dejarle muy satisfecho: un año en León, otro en Gijón, vuelta a casa al Gran Canaria, cortado en Granada, regreso a las islas en Tenerife...  La solución la encontró bajando un peldaño en el 2004: Algeciras, Cantabria y sobre todo Los Barrios y Canarias (el equipo de La Laguna de frustado ascenso) han sacado lo mejor de sí mismo de cara al aro, la confianza que decían que le faltaba. Y es que a veces ser cabeza de ratón no es nada malo. Todo lo contrario.

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