martes, 10 de julio de 2012

Chus Llano: Cuando la profesionalidad impera



Hay jugadores queridos allí donde van, aunque no brillen especialmente sobre la pista. Chus Llano estuvo once temporadas en la ACB, repartidas únicamente en tres equipos, Valladolid, Bilbao y Sevilla. En Pucela había debutado ya en la máxima categoría en 1981, dos años antes del inicio de la Liga ACB.

En tantos años en la élite es fácil imaginar que hubo una evolución importante en su papel: temporadas con más y menos protagonismo ofensivo, más o menos minutos en definitiva. Pero en general se puede decir que nunca fue un 'primer espada', sino alguien más bien encaminado al trabajo defensivo, a secar a la estrella exterior rival. Y eso lo hacía realmente bien. "Era un tío excelente, muy currante, muy duro cerca del aro. Discreto técniamente, pero muy intenso, muy rocoso, con unas condiciones excelentes para el rebote. Muy buen jugador de equipo. Siempre daba el máximo. Gran tipo", recuerda Gustavo Aranzana, que le dirigió entonces.

La parte final de su trayectoria marca su presente. Se fue a jugar al Caja San Fernando y en Sevilla sigue viviendo. En la capital hispalense sí gozó de mucho peso en el ascenso desde Primera B (en la única campaña de Chus en esta competición) a ACB en la 88-89. Después se mantuvo en el equipo, cada vez con menos tiempo en cancha. De hecho, como quinto alero, en las tres últimas solamente juega 27, 25 y 34 minutos en total. Síntoma de que era casi un ayudante más de José Alberto Pesquera.

"Tengo 3 hijos, una empresa de servicios relacionada con el deporte y la educación y lo más sorprendente: ¡sigo jugando a baloncesto!", me cuenta por Facebook. Acaba de cumplir los 51.

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