viernes, 29 de junio de 2012

Rafa Vega: Cuarto pívot por antonomasia

Hay una máxima a la hora de construir las plantillas: hay que tener, como mínimo, cuatro interiores. Lo que pasa es que ahora el 'cuarto pívot', el, en teoría, menos solvente de los cuatro, suele salir bastante a la pista. Sin embargo, esto de las rotaciones no estaba tan extendido en los 80 y 90. Y el 'cuarto pívot' solía ver jugar más bien poco.

Es lo que le pasó casi siempre en sus muchos años de ACB a Rafa Vega, un '5' bastante prometedor en su momento que apenas supera los diez minutos por partido en los 193 en total que disputó en la máxima categoría. Era un tipo fuerte, con un buen físico, que ya digo que parecía que podía llegar más lejos. Lo dejó intuir en su segunda temporada, que disputó en Granada: contabilizó 24 de sus 36 titularidades en ACB y rozó los 20 minutos por partido. Pero a partir de entonces más bien realizó un trabajo complementario y simplemente correcto.

Por lo que se ve, en general Vega prefirió ser suplente en lo más alto a disfrutar seguramente de más tiempo en pista en LEB. Sus experiencias en la segunda categoría se circunscriben a un año en Andorra, otro en Murcia y otro en Manresa. Terminó con un sabor inmejorable su carrera profesional en el 2002, ya que consiguió el ascenso con los catalanes.



Según cuenta, es comercial desde hace nueve años en una empresa dedicada a realizar proyectos de spas/wellness para hoteles, balnearios, etc. "El baloncesto solo lo sigo con mi hija de 12 años. Tengo otra de 8 años", añade.

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